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San Nicolás
de los Arroyos se encuentra en la provincia de Buenos Aires, República
Argentina, a 230 Km. de la Capital Federal, a orillas del Río Paraná. Ciudad
donde en 1852 se acordara fundar la Asamblea Constituyente, por eso conocida
como Ciudad del Acuerdo, o también como Ciudad del Acero, por la industria
metalúrgica, pues allí se encuentra uno de los altos hornos más grandes de
América Latina, pero será luego conocida como la Ciudad de María.
La ciudad
lleva el nombre de un Santo nacido hacia el año 270, a quien se ha levantado
mayor cantidad de iglesias en el mundo, después de la Santísima Virgen. San Nicolás
defendió valientemente en el Concilio de Nicea el misterio de la maternidad
divina de María.
En esta
ciudad que lleva su nombre, el día 25 de septiembre de 1983 la Virgen se aparece
a Gladys Quiroga de Motta, en su habitación, mientras rezaba el rosario.
La Virgen
estaba vestida de azul, tenía el Niño en brazos y un rosario en la mano. La
Santísima Madre hizo un gesto, como para darle el rosario a Gladys.
La aparición
fue muy breve, como una especie de anunciación.
Gladys es una
mujer de pueblo, sencilla, esposa de un operario metalúrgico y madre de dos
hijas. Nunca antes había experimentado nada similar. El día anterior había visto
iluminarse el rosario que tenía colgado en su habitación. Algunos vecinos lo
vieron también. Allí comenzó a rezar el rosario, y al día siguiente se produjo
la primera aparición.
Durante algún
tiempo, en varios lugares de Buenos Aires varias familias atestiguaron este
fenómeno en sus propias casas.
Gladys no
acostumbraba a escribir. Asistió a la escuela primaria hasta cuarto grado. Sin
embargo fue dejando testimonio por escrito de los mensajes y los hechos que
cambiaron su vida y la de muchos.
El 28 de
septiembre y el 5 de octubre de 1983 nuevamente la Virgen se le aparece a Gladys
mientras reza el rosario. La Madre repite el gesto de tenderle el suyo. La
Virgen no había hablado todavía.
El 7 de
octubre, fiesta del Rosario, sintió el anuncio interior que había aprendido a
reconocer, cerró los ojos, vio una luz, y en ella a la Santísima Virgen, real y
llena de vida, sosteniendo en sus manos un gran rosario. Gladys le preguntó qué
esperaba de nosotros. La imagen se borró y apareció la visión de un templo. Con
ello comprendió que María quería estar entre nosotros.
El 13 de
octubre, día de la última aparición de Fátima, la Virgen habla por primera vez:
Has
cumplido. No tengas miedo. Ven a verme. De mi mano caminarás y muchos caminos
recorrerás.
Luego del
mensaje la Virgen agrega una cita de la Biblia, la palabra de Dios que ilumina
toda palabra. Con este texto la alienta a cumplir su misión, a llevar sus
mensajes aunque se presenten dificultades. A partir de allí comienza a recibir
otros mensajes en forma frecuente. El 19 de octubre le dijo:
Rebeldes
son los injustos y humildes los servidores del Señor. Buscad ayuda, se te dará.
No temáis. Nada te pasará. El Señor nada deja librado al azar.
El 25 de
octubre Gladys va por segunda vez, desde que comenzaron las apariciones, a la
ciudad de Rosario, sede del arzobispado, ciudad consagrada a Nuestra Señora del
Rosario. Ese día, exactamente a un mes de la primera aparición, la Virgen se le
aparece y le tiende un rosario blanco: Recibe este rosario de mis manos y
guárdalo por los siglos de los siglos. Contenta estoy porque eres obediente. Y
alégrate porque Dios está contigo.
Los mensajes
continúan, con frecuentes referencias a las Sagradas Escrituras. Es que María
conduce a la palabra de Dios y de esta manera continúa su invitación, como lo
hiciera a los servidores de Caná: “Hagan todo lo que él les diga”.
Éste es un
hecho nuevo y singular en la historia de las apariciones marianas.
En noviembre
la Virgen le da varios mensajes, donde recuerda su cercanía, su protección y
ayuda:
Cuando lo
necesitéis, acudid a mí, yo te responderé. Feliz estoy contigo, digna eres de mi
confianza. Gloria al Señor.
De mi
presencia tenéis sed, de mis manos comerán. Tened paciencia, todo a su debido
tiempo llegará.
Tu
espíritu, del Espíritu Santo alimentado está.
Gladys siente
entonces un gran aroma a rosas, una de las frecuentes manifestaciones marianas.
La Virgen le dice: Aquél que huele el perfume de mis rosas, conmigo camina.
Gloria al Señor.
El 15 de
noviembre de 1983, Jesús le habla a Gladys por primera vez:
“Soy el
sembrador, la cosecha será grande”
El mismo día
la Virgen dice: Soy patrona de esta región. Haced valer mis derechos.
Este mensaje
nos recuerda que la parroquia de San Nicolás había sido encomendada desde el
principio a Nuestra Señora del Rosario. La imagen, hoy venerada en el Santuario,
había ocupado un lugar destacado en la catedral inaugurada en 1884. Luego de ser
bendecida por el Papa León XIII, fue traída desde Roma y donada para este lugar.
Después de distintas ubicaciones en la catedral y a raíz de su deterioro, fue
depositada la imagen en el campanario, a la espera de una reparación que nunca
llegaba.
En 1983, el
27 de noviembre, día de la Medalla Milagrosa y primer día de la Novena a San
Nicolás, el Padre Pérez, confesor de Gladys y párroco de la catedral, se dio
cuenta de que la imagen de Nuestra Señora del Rosario que por largo tiempo había
estado en la catedral y se encontraba ahora en el campanario, coincidía con la
descripción de Gladys. Entonces condujo a Gladys hasta el campanario, quien
reconoció inmediatamente la imagen de la aparición, aunque le faltaba una mano y
el rosario. En ese momento se le apareció la Virgen María frente a la imagen:
Me tienen olvidada, pero he resurgido. Ponedme allí, porque me ves tal cual soy.
No os apenéis, ya me tendrán. Quiero estar en la ribera del Paraná. Poneos
firmes. Allí viste mi luz. Que no flaqueen tus fuerzas. Gloria al Altísimo
Padre.
El Padre
Pérez hizo reparar la imagen y colocó en sus manos y en las del Niño Jesús un
nuevo rosario.
Nuestra Madre
ha elegido un lugar de bendición, cerca del río. Allí quiere recibirnos:
Cerca de ti quiero estar. El agua es una bendición. Quiero poder recibiros en un
día no muy lejano en la casa que he elegido.
Ante la
pregunta de Gladys, de si debía ser capilla o santuario, la Virgen le da una
respuesta a través de las Sagradas Escrituras. Le dice que lea Éxodo, capítulo
25, versículo 8º que dice: “Me harán un santuario y habitaré en medio de ellos”.
En la noche
del 24 de noviembre, unos días antes del reconocimiento de la imagen que estaba
en el campanario, Gladys se dirigió con un grupo de personas al lugar que la
Santísima Madre eligiera para construir su Templo. Y al tiempo que les mostraba
el sitio donde veía la aparición, un fuerte rayo de luz cayó sobre el lugar
pareciendo hundirse en el suelo. Una niña de nueve años vio también ese rayo.
Al día
siguiente la Virgen dijo a Gladys: El Espíritu Santo es tu guía. Debes
obedecer. Elegido está el lugar de mi morada. Todo queda en vuestras manos.
Aproximadamente a los tres meses de la primera aparición, un rayo de luz iluminó
por segunda vez el lugar del Santuario.
Vuestra
Madre os pide su morada. No quiero esplendores. Quiero sí una casa espaciosa. No
olvidéis el santuario, ya que será el santuario del Señor. El tiempo pasará mas
esto perdurará.
Una vez
aprobado el proyecto del Templo, por la Santísima Virgen, y comenzada su
construcción, la imagen fue trasladada al nuevo Santuario en 1989.
Ante la
pregunta de Gladys si le gustaría que la llamaran María del Rosario de San
Nicolás, la Virgen le responde: Así debe ser. Mi anhelo es estar entre
vosotros, colmarles de bendiciones, de paz, de alegría, y acercarles al Señor
Nuestro Dios.
La Virgen
hizo acuñar a Gladys una medalla con la advocación de María del Rosario de San
Nicolás, y en el reverso la Santísima Trinidad con siete estrellas.
Hija mía,
el significado de las siete estrellas son siete gracias que mi Hijo Jesucristo
concederá a quien la lleve sobre su pecho. Alabado sea el Señor.
Gladys
recibió más de mil ochocientos mensajes, desde el 13 de octubre de 1983 hasta el
11 de febrero de 1990, día del último mensaje.
La primera
vez que vio a la Virgen fue el 25 de septiembre de 1983. Pero desde el 27 de
noviembre de ese año, las visiones fueron diarias, en su casa, en diferentes
horarios. Antes de cada aparición recibe un anuncio interior, y si está con
otros no lo manifiesta. Dice Gladys: “Siento como un hormigueo en los brazos,
entonces sé que Ella viene; cierro los ojos y aparece”. Pareciera ser que ella
no cae en éxtasis, si se entiende esta palabra como desconexión con el mundo
exterior. Sin embargo no se trata de una visión interior subjetiva. Para Gladys
la Virgen es real y está viva. La ha tocado. Ha sentido la consistencia y el
calor de su cuerpo. La escucha y le responde, gozando de una real intimidad. A
veces las personas cercanas perciben un perfume de rosas o una sensación de
calor.
El 8 de
noviembre de 1984 Gladys relata cómo es la Mujer de la visión: “Hoy como nunca
siento deseos de decir cómo veo a la Santísima Virgen María. Es de una belleza
nada fácil de describir, pero es hermosa, y en Ella van juntas la humildad, la
fuerza, la pureza y el Amor, así con mayúscula, porque todo el amor del mundo
creo que no cubre el amor que Ella siente por sus hijos. Cuando ordena, siento
la fuerza que hay en Ella. Cuando da consejos, siento su amor maternal. Y cuando
me dice que sufre por esos hijos alejados del Señor, me transmite su tristeza.
Todo esto deja en mí esta maravillosa Madre a quien venero y he consagrado mi
vida. Hago esto para que mis queridos hermanos puedan saber de alguna manera
cómo es nuestra Madre del cielo.
Desde
noviembre de 1984 Dios le concede a Gladys vivir los grandes dolores de la
Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Los estigmas de las manos aparecen durante
los jueves y los viernes de Adviento y Cuaresma, año tras año. La sangre brota
solo los viernes de Cuaresma. Los estigmas de los pies se presentan los viernes
santo, después de las tres de la tarde, hora de la muerte de Cristo. Es como si
el Señor quisiera concretar el sufrimiento de su Pasión por medio del cuerpo de
Gladys que representaría a la Iglesia. Cada viernes santo siente en forma
especial el dolor de cargar una cruz. Su hombro queda marcado con una mancha
alargada y muy dolorosa. Algunas veces ha sentido también la llaga del costado.
Gladys asegura que si bien el dolor físico es grande, el sufrimiento moral es
aun mayor.
La Virgen fue
quien le propuso a Gladys ayunar. El ayuno de Cuaresma dura cuarenta días. A
pesar de comer tan poco, su aspecto es saludable y su peso normal.
El 11 de
febrero, día de Nuestra Señora de Lourdes, en 1989, la Virgen dice a Gladys:
Ayer en Lourdes, hoy aquí. Siempre la Madre en busca de sus hijos. Oración,
ayuno, penitencia y sobre todo conversión espera de ellos. Las almas se salvarán
si se asoman al Señor, si admiten al Señor. Falta la paz en muchas almas. Busque
el alma la paz y hallará a Dios.
Y el 13 de
mayo de 1989, día de la primera aparición de Fátima: Hoy como entonces, en
Fátima, son nuevamente mis visitas aquí en la tierra, aunque son éstas más
frecuentes y prolongadas ya que la humanidad vive momentos de gran dramatismo.
El obispo de
San Nicolás, Monseñor Domingo Salvador Castagna, lejos de tomar distancia de ese
fenómeno vital que ocurre en su diócesis lo acepta, lo guía y lo nutre, sin
dejar de lado la prudencia y el discernimiento. De manera ejemplar alienta a los
peregrinos que desde el primer momento comienzan a afluir a San Nicolás. Las
procesiones se suceden todos los meses el día 25, siendo la más importante y
numerosa el 25 de septiembre de cada año, en recuerdo del día de la primera
aparición.
El 25 de
septiembre de 1986 el obispo coloca la piedra fundamental del actual Santuario.
El Campito de
la Virgen que se halla junto al Santuario se ha transformado en un lugar de
procesiones, vía crucis y de confesiones, particularmente en días de mayor
concurrencia.
Las
conversiones son numerosas y profundas. Esta gracia tiene efectos duraderos.
A lo largo de
la Argentina se han formado miles de grupos de oración que son fuente de luz.
Varios han
dado también testimonio de curaciones físicas realizadas por Jesús, por
intercesión de la Virgen María.
Muchos
atestiguan haber visto manifestaciones extraordinarias de la presencia de Dios y
de la Virgen como la danza del sol, que nos recuerda el milagro de Fátima; el
perfume a rosas; el ver brillar el rosario sobre las paredes en varios hogares;
las bombitas de luz que al quemarse dejan impresa la letra M de María del lado
de adentro. Más recientemente comenzó a fluir agua del Santuario y muchos han
percibido olor a rosas en ello. Pero el milagro más grande que marca la
presencia del Cielo en este lugar de la tierra, son las numerosas conversiones.
Dios quiere renovar la alianza con su pueblo por medio de María, su arca de la
Alianza. Ella es la Mujer vestida de sol del Apocalipsis. Es nuestra ancla de
salvación que nos lleva a su Hijo.
ALGUNOS MENSAJES DE NUESTRA MADRE:
Bendito el
momento que el Señor eligió a este pueblo, y bendito porque lo eligió para que
yo tenga mi gran Casa, que será de paz y sosiego. Lugar donde acunaré a millares
de hijos que vendrán en busca de amor. Asistiré a los enfermos, a los caídos, a
todo hijo perteneciente a la gran familia de Dios, porque mi misión es atender
al rebaño del Señor. Gloria a Dios.
Nada podrá
devorar la llama del amor que el Señor ha encendido en tu pueblo. Nada podrá
oscurecer la luz del Señor.
Es en el
Santuario donde María, Madre de Cristo, espera a los hijos heredados desde la
Cruz. Es en el Santuario que María obra en las almas, para bien de las almas.
Mis amados hijos ya lo veis, delante de vosotros estoy. Mientras unos habitan en
su propia desolación, otros habitarán en la casa de la Madre del Salvador.
Aquí está
el Templo, para el pueblo de Dios. Aquí se arraigará profundamente el amor a
Cristo y a María.
Mi Casa
será morada para los que se consideran hijos de Dios. Alegraos ya que desde aquí
os bendeciré.
Hija, el
Templo es protección de Dios para sus hijos. Se acude allí para rendir culto al
Señor, para pedir por la salud física y un espíritu firme cimentado en la fe.
El Templo
es protección de Dios para el alma que habita en la tierra y aspira al cielo.
Tu ciudad
es la Ciudad de María y será por siempre un lugar de encuentro con Jesús y con
su Madre. No quiera nadie interponerse en mi paso. Quien quiera seguir al Señor
que me siga.
Hija mía,
te dije una vez que desde aquí renacería la fe por Jesús y María. Desde aquí
invito al mundo a buscar la fuente vivificadora, la fuente de paz y de gracias.
Quiero
sanar a mis hijos de esa enfermedad que es el materialismo y que muchos padecen,
quiero ayudarlos a descubrir a Cristo, a amar a Cristo y decirles que Cristo
prevalece por sobre todo.
En todos
los lugares del mundo donde han sido dado mis mensajes parecería que se predicó
en cementerios. No hubo la respuesta que quiere el Señor.
El demonio
actúa ferozmente, no os asombréis. Ataca sin compasión envolviendo todo lo que
pueda tocar. Orad mis hijos, que la oración fortalece. Sois llamados por
Jesucristo para orar.
El
príncipe del mal vierte hoy su veneno con todas las fuerzas, porque ve que está
concluyendo su triste reinado. Es poco lo que le queda, su fin está cerca.
Oh mis
pobres hijos, pocos sois los que profundizáis en Cristo, y muchos los que estáis
altamente destruidos por el pecado.
Es en
realidad este tiempo, un precioso tiempo que no debe ser desperdiciado sino
aprovechado. El Redentor le está ofreciendo al mundo la manera de enfrentar a la
muerte que es satanás, le está ofreciendo como lo hizo desde la Cruz, a su
Madre, medianera de toda gracia.
Hijos
míos, mi Corazón quiere que vuestra alma perdure por los siglos de los siglos.
Repetidas
veces golpean mi Corazón, lo siento así, cada vez que es ofendido Cristo Jesús.
El enemigo
me está desafiando despiadadamente, está tentando abiertamente a mis hijos. Es
un combate entre la luz y las sombras. Una constante persecución a mi querida
Iglesia.
Todos sois
partes del cuerpo místico que es la Iglesia y del cual Cristo es la cabeza. En
la tierra el Vicario de mi Hijo es el responsable de que ese cuerpo siga en pie,
por eso seguid junto a vuestro Papa, siguiendo su
enseñanza que es, en definitiva, la enseñanza de Cristo. Hágase la voluntad de
mi Hijo.
Orad por
la Santa Iglesia. Herido está mi Corazón porque frecuentemente es atacada, día a
día se ve empañada su luz. Como Madre de la Iglesia sufro el más agobiante
dolor. Mis sufrimientos están unidos a los del Papa, porque su pena es mi pena.
La
intensísima luz de Cristo resurgirá, ya que así como en el Calvario después de
la crucifixión y muerte vino la resurrección, también la Iglesia renacerá por la
fuerza del amor.
El Señor
os está revelando por medio de los mensajes y las Sagradas Escrituras lo que
espera de los hombres. No le cerréis las puertas. Entregaos a Jesús como Él se
entregó a vosotros.
Dad a
conocer lo que te doy, el ateísmo inunda las naciones, hay por doquier ausencia
de Dios; es por eso que la palabra del Señor debe ser escuchada y no
despreciada. La acción de su palabra mucho hará si el corazón se abre a ella.
Mirad
hacia el sol naciente y veréis nacer el nuevo día, que haya en vosotros
esperanza y fe, que crezca el deseo cada mañana de ser verdaderos hijos de Dios.
No hagáis que aparte su rostro de vosotros, confiad en Él.
No se
puede vivir sin hacer una plegaria diaria a nuestro Padre del cielo. Ves esta
corona, porque esto es lo que deseo que hagáis, una verdadera corona de
rosarios. ¡Oración hija mía, oración! Cuántas bocas permanecen aún calladas sin
conocer siquiera una oración que las acerque al Señor.
El Santo
Rosario es el arma a la cual le teme el enemigo. Es también el refugio de los
que buscan alivio a sus pesares, y es la puerta para entrar en mi Corazón.
Gloria al Señor por la luz que da al mundo.
Hija mía,
en estos momentos hay extrema necesidad de oración. El Santo Rosario será
escuchado en este día por el Señor como si fuera mi voz.
La oración
es un pedido mío y está dirigido a todos los pueblos. La oración debe nacer de
un corazón dispuesto, debe también ser frecuente y hecha con amor. Jamás sea
dejada de lado, ya que la Madre quiere que por ella lleguen los hijos a Dios y
con el cual logra vencer al enemigo.
Jesús
Eucaristía es cuerpo vivo y verdadero. Adoradlo y amadlo.
Hijos míos,
es en la Eucaristía donde podéis sentir cómo se da a vosotros. Es en la
Eucaristía donde vuelve a ser cuerpo y sangre, y es desde la Eucaristía que
quiere salvar a las almas preparadas para recibirlo.
Hoy como
nunca mis mensajes deben ser difundidos. Hoy como nunca debe el mundo conocer
mis palabras, mi urgente llamado a la conversión, mi pedido de consagración a
los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Aún aguarda el Señor a las almas.
Gloria al Señor.
Deben
saber mis hijos que los llamo a la consagración, porque siendo consagrados a mi
Corazón, pertenecen a la Madre y al Hijo.
Digo a mis
hijos: Sois para mí como niños recién nacidos, que necesitan el amor de su
madre, el calor de su madre y el alimento de su madre. Os conduciré y os ayudaré
a crecer en el amor al Señor, sólo os pido, dejaos guiar. Gloria a Dios.
No
descanséis en vuestro andar. Noche y día debéis predicar. Insiste sin descanso.
Mis mensajes deben ser leídos despaciosamente, para que puedan ser digeridos
como yo lo deseo.
En estos
tiempos en que el veneno del maligno parece contaminarlo todo, el Señor se
manifiesta para que sea posible la salvación de las almas.
Estas
palabras pueden llegar a debilitarse si se guardan, si no se extienden; deben
ser anunciadas en toda la tierra.
Hablo a
mis hijos para pedirles humildad, os pido humildad, porque en la humildad seréis
gratos a los ojos de Dios. Os pido humildad porque el Señor quiere a los
humildes y rechaza a los soberbios. Seguid el ejemplo de Cristo Jesús, las
glorias sean a Él.
Querida
hija, para muchos he desaparecido en la Cruz donde Jesús entregó su vida, siendo
que fue allí donde mi maternidad comenzó a crecer, y mi amor de madre se
extendió hacia todos los hombres por voluntad de mi Hijo.
Hoy con
más fuerza voy fortaleciendo al inseguro, volviendo puro al impuro y justo al
injusto.
Muchos son
los hijos que conocen y veneran a la Madre. Muchos más son los que no la
conocen. Hoy es tiempo de escucharla y conocerla porque el que la desprecia,
desprecia a Cristo y se daña a sí mismo. Nadie tenga dudas, el amor no tiene
revés. El que ama a Cristo, ame también a su Madre. Alabado sea el Señor. Que
todos conozcan mi mensaje.
Yo soy el
ancla, yo he anclado aquí. Yo soy el arca que quiere llevar a los hijos al
Señor.
En estos
momentos la humanidad toda está pendiente de un hilo. Si ese hilo se rompe,
muchos serán los que no tengan salvación, por eso os llamo a la reflexión,
apuraos que el tiempo se termina, no habrá lugar para aquél que tarde en venir.
El Señor quiere que todos gocen de su reino. A los que están alejados de Él les
digo: acercaos, Cristo Jesús está al alcance de vuestra mano.
La venida
del Señor es inminente, y como dicen las Escrituras nadie sabe el día ni la
hora, pero será; y ciertamente para esa hora debe el alma del cristiano
prepararse. Hasta las piedras sabrán de Él.
Es así
hija mía como quiere esta Madre dar a conocer la palabra de su Hijo.
Hoy el
mundo está confundido, muy confundido. El mal se le presenta como única salida.
La humanidad está siendo conducida por satanás al más profundo de los abismos, a
la total perdición del alma. Bienaventurados los que quieran ver claro en su
corazón. Bienaventurados los que se detengan a meditar. Bienaventurados los que
se dejen conducir por la Madre. Gloria al Eterno.
En estos
tiempos de grandes confusiones y tan poca luz en las almas, mi purísima luz será
la que os guíe en medio de tanta oscuridad. Yo os ayudaré a vencer toda
incertidumbre. Esta Madre hará posible vuestro encuentro con el Hijo. Para esto
es necesario hacerse pequeño y abandonarse a mi Corazón. Amén. Amén.
Mensajes
de Jesús:
Días
gloriosos os esperan. En Mí os regocijáis amados hijos míos.
Deben las
criaturas venir a Mí, porque sólo conmigo las almas vivirán eternamente.
Es mi
Madre la que impedirá que marchen a la deriva, la que hará que vengan
directamente a Mí.
Hoy
advierto al mundo lo que el mundo no parece advertir: las almas peligran, muchas
se perderán, la salvación llegará a pocos si no soy aceptado como el Salvador.
Debe Mi
Madre ser recibida, debe Mi Madre ser escuchada en la totalidad de sus mensajes.
Debe el hombre descubrir la riqueza que Ella trae a los cristianos. Los hijos
del pecado crecerán en él, si la incredulidad se acrecienta en ellos.
Quiero una
renovación del espíritu, un desprendimiento de la muerte y un apego a la vida.
El Corazón de Mi Madre es el escogido para que se haga realidad lo que Yo pido.
Las almas se encontrarán conmigo por medio de su Corazón Inmaculado.
Antes fue
salvado el mundo por medio del arca de Noé. Hoy el Arca es Mi Madre. Por medio
de Ella se salvarán las almas porque Ella las traerá hacia Mí. Aquél que rechaza
a Mi Madre, a Mí me rechaza.
Muchos
están dejando pasar la gracia de Dios en estos días.
Id y
evangelizad. No os fijéis dónde. En el lugar donde estéis, evangelizad a
vuestros hermanos que nada conocen de la palabra de Dios. No lo olvidéis.
Evangelizad.
(Puede
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